El apero criollo: cuero que trabaja
Cabezada, riendas, cojinillo y lazo. Un repaso por el cuero que lleva un caballo de campo.
Al apero se lo arma de abajo para arriba, capa por capa, y cada pieza tiene su razón de ser. Muchas son de cuero crudo o de suela, porque tienen que aguantar sol, lluvia y sudor.

La cabezada y las riendas van en la cabeza del caballo; el cojinillo de lana o de cuero con pelo suaviza el asiento; el lazo va enrollado a un costado, listo para usar.
Son piezas que se heredan. Un buen par de riendas pasa de mano en mano, se oscurece con la grasa y queda con la forma del que las usa. Esa misma idea es la que buscamos en una tabaquera o en un cinturón matero.





